Como un zorro, matas treinta gallinas para cenarte una.
Lo animal es caprichoso, y termina obedeciendo al dictado de la justicia, siendo dado en Holocausto en Pascua y siendo ignorado en Vigilia.
Lo vegetal ha aprendido a ser tan complejo que pasa desapercibido, escondiendo mil flores en un pétalo o llevando el agua más alto de lo que podría la más alta de las grúas, de forma inexplicable.
En realidad lo mío son las monocotiledóneas, que cuando te sorprenden en el medio del campo no sabes bien si son lirios o ajos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario